Uno de los errores más habituales entre autónomos, emprendedores y pequeñas empresas es pensar que facturar más significa, automáticamente, ganar más dinero. Sin embargo, la realidad financiera de un negocio es bastante más compleja.
La facturación, el beneficio y el dinero disponible son conceptos relacionados, pero no significan lo mismo. Confundirlos puede provocar decisiones equivocadas, dificultades de liquidez e incluso problemas para afrontar impuestos, nóminas o pagos a proveedores.
Por eso, conocer la diferencia entre estas tres magnitudes es fundamental para entender la situación real de cualquier negocio.
¿Qué es la facturación?
La facturación es el importe total de las ventas o servicios realizados por una empresa durante un periodo determinado.
Por ejemplo, si una empresa emite durante un mes facturas por valor de 20.000 euros, esa será su facturación mensual. Sin embargo, esto no significa que haya ganado 20.000 euros ni que disponga de esa cantidad en su cuenta bancaria.
A esa facturación habrá que restarle todos los gastos necesarios para desarrollar la actividad, como pueden ser:
- Alquiler del local.
- Nóminas y seguros sociales.
- Compras a proveedores.
- Suministros.
- Seguros.
- Transporte.
- Publicidad.
- Servicios profesionales.
- Cuotas, licencias y herramientas digitales.
Además, una parte de las cantidades incluidas en las facturas puede corresponder a impuestos que posteriormente deberán ingresarse en Hacienda.
La facturación indica el volumen de actividad del negocio, pero no refleja por sí sola su rentabilidad.
¿Qué es el beneficio?
El beneficio es el resultado que se obtiene después de restar a los ingresos todos los gastos asociados a la actividad.
De forma simplificada, podría expresarse así:
Beneficio = ingresos – gastos
Supongamos que una empresa factura 20.000 euros en un mes y soporta unos gastos de 15.000 euros. En ese caso, su beneficio antes de impuestos sería de 5.000 euros.
Este dato permite conocer si la actividad está siendo rentable. Una empresa puede facturar mucho y obtener un beneficio reducido si sus costes son demasiado elevados. Incluso puede incrementar sus ventas y, al mismo tiempo, empeorar sus resultados.
Por este motivo, no basta con analizar cuánto se vende. También es necesario controlar el margen que se obtiene en cada producto o servicio y revisar periódicamente la evolución de los gastos.
¿Qué entendemos por dinero disponible?
El dinero disponible, también llamado tesorería o liquidez, es el importe que la empresa tiene realmente en caja o en sus cuentas bancarias y que puede utilizar para realizar pagos.
Este dinero puede no coincidir con el beneficio.
Una empresa puede haber obtenido beneficios y, sin embargo, no disponer de suficiente liquidez. Esto sucede, por ejemplo, cuando ha emitido facturas que todavía no ha cobrado, ha realizado una inversión importante o tiene que afrontar varios pagos en un mismo periodo.
También puede ocurrir lo contrario: una empresa puede disponer temporalmente de dinero en su cuenta bancaria sin haber generado beneficios. Podría tratarse de un préstamo, una aportación de los socios, un anticipo de un cliente o una cantidad que deberá destinarse posteriormente al pago de impuestos.
El saldo bancario, por tanto, tampoco refleja por sí solo la situación económica real del negocio.
Un ejemplo práctico
Imaginemos una empresa que durante un trimestre factura 60.000 euros.
De esa cantidad, todavía tiene pendientes de cobro facturas por valor de 15.000 euros. Además, ha tenido 42.000 euros de gastos y debe reservar parte del dinero cobrado para pagar impuestos.
Sus datos podrían ser los siguientes:
- Facturación: 60.000 euros.
- Gastos: 42.000 euros.
- Beneficio antes de impuestos: 18.000 euros.
- Facturas pendientes de cobro: 15.000 euros.
Aunque el beneficio contable sea de 18.000 euros, la empresa podría no tener ese importe disponible en el banco. La falta de cobro de algunas facturas y los próximos vencimientos fiscales pueden reducir considerablemente su liquidez.
Este ejemplo demuestra por qué una empresa rentable también puede atravesar problemas de tesorería.
El peligro de gastar todo lo que entra en la cuenta
Otro error frecuente consiste en considerar que todo el dinero recibido pertenece a la empresa y puede gastarse libremente.
Sin embargo, parte de ese dinero puede estar destinado a obligaciones futuras, como:
- El pago de impuestos.
- Las nóminas y los seguros sociales.
- Las facturas de proveedores.
- Las cuotas de préstamos.
- Los alquileres.
- Las inversiones comprometidas.
- Las devoluciones o incidencias con clientes.
Disponer de un saldo positivo en la cuenta bancaria no significa necesariamente que exista capacidad real para asumir nuevos gastos.
Antes de tomar decisiones importantes, como realizar una inversión, contratar personal o repartir dividendos, es recomendable elaborar una previsión de tesorería.
Cómo mejorar el control financiero de tu negocio
Para conocer la verdadera situación económica y financiera de una empresa, es recomendable controlar por separado la facturación, el beneficio y la liquidez.
Estas prácticas pueden ayudar:
Revisar periódicamente los ingresos y los gastos
No es aconsejable esperar al cierre del ejercicio para comprobar la rentabilidad del negocio. Un seguimiento mensual permite detectar desviaciones y tomar medidas con mayor rapidez.
Controlar los márgenes
Facturar más no siempre es la mejor solución. En ocasiones, puede ser más eficaz revisar precios, reducir determinados costes o priorizar los productos y servicios más rentables.
Elaborar previsiones de tesorería
Una previsión de cobros y pagos ayuda a anticipar posibles faltas de liquidez y permite planificar las necesidades financieras.
Reservar dinero para impuestos
Las cantidades correspondientes a impuestos no deben confundirse con ingresos propios. Separarlas periódicamente puede evitar problemas cuando llegue el momento de presentar las liquidaciones.
Vigilar los plazos de cobro
Cuanto más tarda una empresa en cobrar sus facturas, mayor es el riesgo de sufrir tensiones de tesorería. Es importante establecer condiciones de pago claras y realizar un seguimiento de los importes pendientes.
La importancia de contar con asesoramiento
Interpretar correctamente las cifras de un negocio permite tomar decisiones con mayor seguridad. No se trata únicamente de cumplir con las obligaciones contables y fiscales, sino de utilizar la información financiera como una herramienta de gestión.
En Uning ayudamos a autónomos y empresas a conocer la situación real de sus negocios, controlar sus obligaciones y anticiparse a posibles dificultades.
Porque una empresa puede facturar mucho, obtener beneficios e incluso así tener problemas de liquidez. La clave está en analizar cada dato correctamente y planificar con antelación.









