Modelos trimestrales: guía para no pagar de más
Si eres autónomo o gestionas una pyme, los modelos trimestrales son ese momento del calendario en el que todo se acelera: facturas, gastos, bancos, dudas… y el miedo silencioso a “haberlo hecho mal”. La buena noticia es que, con un sistema sencillo, puedes presentar tus impuestos sin pagar de más, evitando errores típicos que cuestan dinero (y tranquilidad).
En esta guía tienes una explicación clara, práctica y orientada a resultados.
¿Qué son los modelos trimestrales y por qué son tan importantes?
Los modelos trimestrales son declaraciones periódicas que se presentan a Hacienda cada tres meses para liquidar impuestos como:
- IVA (lo que cobras y lo que pagas)
- IRPF (pagos a cuenta)
- Retenciones (si pagas a profesionales o empleados)
Aunque se llamen “trimestrales”, lo importante es entender esto:
No son un trámite más. Son el control de salud de tu negocio. Y si se hacen sin orden, se cometen errores que suelen terminar en pagos innecesarios, recargos o pérdida de deducciones.
Calendario fiscal: cuándo se presentan
Los trimestres se presentan en estas fechas (normalmente del 1 al 20):
- 1º trimestre: abril
- 2º trimestre: julio
- 3º trimestre: octubre
- 4º trimestre: enero (año siguiente)
Si lo dejas para el final, el problema no es solo el estrés: el problema es que no revisas a tiempo y se te escapan gastos deducibles, facturas emitidas mal, datos de retenciones, etcétera.

Los modelos trimestrales más habituales (autónomos y pymes)
1) Modelo 303 – IVA trimestral
El más común.
- IVA repercutido: el IVA que cobras en tus facturas
- IVA soportado: el IVA que pagas en tus gastos deducibles
La diferencia determina si: te sale a pagar, te sale a compensar o te sale cero
Error típico: pagar más por no meter todos los gastos deducibles bien documentados.
2) Modelo 130 – IRPF (estimación directa)
Si eres autónomo y no te retienen IRPF en tus facturas (o muy poco), este modelo se convierte en el principal. Pagas un porcentaje sobre el rendimiento del trimestre (ingresos – gastos).
En resumen: Si tienes mal controlados gastos e ingresos, puedes pagar IRPF que no toca.
3) Modelo 111 – Retenciones a profesionales y trabajadores
Si pagas a: profesionales (por ejemplo, diseñador, abogado, formador…) o empleados y en sus nóminas o facturas hay retención, esa retención se declara aquí.
Error típico: olvidarse de incluir facturas con retención o presentar el modelo cuando no toca.
4) Modelo 115 – Retenciones de alquiler
Si tu empresa paga alquiler de oficina/local con retención, también se declara trimestralmente.
Cómo no pagar de más
Aquí va el núcleo del artículo. Si aplicas estos puntos, vas a ahorrar dinero y disgustos.
1) Lleva tu contabilidad al día (pero de forma inteligente)
No necesitas ser contable. Necesitas un sistema. Una rutina realista:
- 1 día a la semana: guardar facturas y tickets
- 1 vez al mes: revisar ingresos y gastos por banco
- 10 minutos al cierre de trimestre: comprobar que no falta nada
Si llevas todo el trimestre “a memoria”, lo pagas caro.
2) No todo gasto sirve: pero el que sirve, que no se escape
Hay gastos que se pueden deducir, pero solo si cumplen dos condiciones: si están relacionados con la actividad y si están bien justificados y con factura válida. Aquí es donde se pierde mucho dinero. Porque hay gente que tiene gastos deducibles pero: no tiene factura, la factura está mal emitida, no se guarda o se paga en efectivo y luego no se puede justificar bien
Consejo real: si es gasto del negocio, pide factura siempre.
3) Distingue gasto deducible de “me lo quiero desgravar”
Esto es importante: Hacienda no valora la intención. Valora la evidencia.
Ejemplos típicos que generan problemas: gasolina sin justificación clara, comidas sin contexto profesional, compras “mixtas” (uso personal + uso profesional). No significa que sean imposibles, pero hay que tratarlos con criterio. Si se fuerza, luego vienen regularizaciones.
4) Vigila las facturas emitidas: un error aquí se paga directo
Un fallo en una factura emitida suele traducirse en:
- IVA declarado incorrecto
- base imponible mal calculada
- IRPF mal aplicado
- pérdida de credibilidad ante el cliente (y Hacienda)
Checklist mínimo antes de cerrar trimestre:
- numeración correlativa
- datos fiscales correctos
- fecha dentro del trimestre
- tipo de IVA correcto
- retención aplicada cuando corresponde
5) Ten una carpeta clara por trimestre (te salva la vida)
Un sistema simple:
2026 / T1 / Ingresos
2026 / T1 / Gastos
2026 / T1 / Retenciones
2026 / T1 / Bancos
Da igual si usas Drive, Dropbox o el ordenador. Lo importante es que en 2 minutos puedas responder: “¿Qué me falta por meter?”
6) Ojo con los gastos de última hora
Esto pasa muchísimo: llega final de trimestre y te acuerdas de gastos sueltos. Solución: revisa tu banco (movimientos), cruza pagos con facturas y pide facturas faltantes antes del cierre.
Porque si no te da tiempo a conseguirlas, el trimestre sale más caro.
7) El error más caro: pagar impuestos sin planificación
Hay negocios que pagan “lo que salga” y ya.
Un enfoque profesional es:
- prever el IVA cada mes
- ver si compensa invertir en algo necesario (y deducible) antes del cierre
- ajustar márgenes con antelación
- reservar liquidez para impuestos
Eso es lo que marca la diferencia entre “ir apagando fuegos” y gestionar de verdad.

Mini checklist antes de presentar modelos trimestrales
Antes de darle al botón de presentar, asegúrate de que:
- Están todas las facturas emitidas
- Están todos los gastos deducibles con factura
- Has revisado el banco del trimestre
- Las facturas con retención están controladas
- No hay facturas duplicadas
- Los importes cuadran (base + IVA)
- Guardas todo en una carpeta ordenada
Con esto reduces muchísimo la probabilidad de pagar de más.
¿Qué pasa si presentas mal un trimestre?
Depende del error, pero lo más habitual es:
- pagar de más (y no recuperarlo fácil)
- pagar de menos y recibir una regularización
- recargos por presentar fuera de plazo
- requerimientos para aportar documentación
La diferencia entre un trimestre tranquilo y un trimestre peligroso suele ser una sola cosa: no revisar con tiempo.
Pagar lo justo se consigue con método, no con suerte
Los modelos trimestrales no son un castigo. Son una herramienta. Y cuando los gestionas con orden, consigues lo más importante:
- pagar lo que corresponde (ni más, ni menos)
- evitar sustos
- entender cómo va tu negocio de verdad
Porque un negocio sano no es el que factura más. Es el que controla, planifica y toma decisiones con datos. Si quieres, en UNING Ofiteco podemos ayudarte a revisar tu trimestre y presentarlo con seguridad para que pagues lo justo, sin riesgos ni improvisación.